Centro Para El NeuroDesarrollo del Niño Venezolano.

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La Casita: Un Espacio de Auto-Regulacion.

     Todos los niños que presentan Desorden en el Procesamiento Sensorial pueden

manifestar momentos de sobre carga sensorial (overload). Esto es más frecuente

en niños con autismo y en niños con hiperactividad. La sobre carga sensorial se

refiere a un momento especifico donde confluyen en el ambiente, al mismo tiempo,

diferentes tipos de información sensorial, de mediana o alta intensidad, que el niño

no logra procesar de manera adecuada. La sobrecarga sensorial puede ser la explicación

a muchos problemas conductuales (no todos), como pataletas, llanto sin explicación,

agresividad, necesidad de escapar del lugar, etc. Una sobre carga sensorial puede ser un

momento en el salón de clases, durante la clase de música: la luz intensa de las lámparas en

el techo, el sonido del instrumentos musical, el sonido de los otros niños cantando o

imitando los sonidos del instrumento, las instrucciones de la maestra más esas medias

gruesas que mama le puso ese día.

 

Otras situaciones comunes:

- Acto del día de la madre, bombas por todos lados, la música alta, la demanda de cantar

y bailar la canción, la gran cantidad de gente, etc.

-De paseo con la familia en el centro comercial: el ruido de la gente, las luces intensas,

la música de alto volumen, más 1 hora previa de ver tiendas en un coche.

-Fiesta infantil, la música a alto volumen, los niños corriendo alrededor, el pintacaritas

y la mama estimulando al niño a que brinque en el colchón inflable, que golpee la piñata

o que juegue con los otros niños.

Muchas madres saben cómo termina todo esto: llanto incontrolable, patadas, gritos,

golpes, mordidas, esconderse todo el tiempo, etc.

Imaginen una fiesta muy ruidosa, una discoteca o un restaurant con la música muy alta y muchas personas en el lugar. Llega el momento de ir al baño y cuando cierra la puerta, siente ese silencio y esa sensación de paz. Ese es un momento de auto-regulación. Los adultos los buscamos y procuramos durante el día (en el baño, en el carro, salir a dar una vuelta caminando, ojear revistas o libros por 10 minutos, etc,), nos reorganiza y podemos seguir con la rutina.

     Los niños necesitan esa misma oportunidad de auto-regulación. El problema es que los niños con autismo no verbales no lo pueden expresar, y aunque lo expresaran los adultos alrededor no lo entenderían. Si un niño pudiera expresarlo sería algo como así:

-“Maestra, por favor necesito 10 minutos para auto-organizarme, esto

es demasiado estímulo para mí, esa luz me vuelve loco, su timbre de

voz me tiene agotado y no tengo idea de cómo hacer esta tarea, si no

me calmo voy a empezar a gritar como un loco”.

 -“Mama, esto está siendo demasiado para mí,

si no me regulas voy a empezar a correr sin parar y cuando trates de

calmarme te voy a patear, pero no soy yo, es que estaré tan

desorganizado que no controlare lo que hago”. 

 

     Los niños típicos tiene la asombrosa habilidad de cambiar su nivel de actividad

o de alerta según la demanda del ambiente. Por ejemplo, si tenemos a unos niños

típicos de unos 6 años sentados en una mesa tranquilos coloreando, suena el timbre, ellos rápidamente pasaran a subir su nivel de actividad para el recreo: gritaran, correrán, jugaran, lucharan entre ellos, etc. Pero cuando el timbre vuelva a sonar, automáticamente “se pasan el suiche” y regularan el nivel de actividad para entrar de nuevo tranquilos al salón de clases.

      Un niño con Desorden del Procesamiento Sensorial le toma mucho tiempo hacer

estos cambios, las maestras y madres saben a lo que me refiero. Si un niño típico por

cualquier razón comienza a llorar (una pelea, un golpe, algún regano) paulatinamente

se calmara y retomara el nivel de calma. Un niño con Desorden de Procesamiento

Sensorial le tomara mucho más tiempo organizarse de nuevo. Es por esto que las

transiciones de una actividad a otra o los cambios de ambiente los desorganizan tanto.

Recuerdo a una maestra decir: “Él trabaja bien, pero cuando debemos de cambiar de

salón se desorganiza tanto que prácticamente tenemos que empezar de cero en cada

nuevo salón”. Este colegio rotaba en pre-escolar del salón, al salón de música, a la piscina,

al patio de recreo y luego al salón.

     Aquí es donde entran los espacio de Auto-Regulación, también llamados “Casitas,

cuevas, escondites secretos, castillos de valientes, etc”. El principio de esto es disponer

de un pequeño espacio para que el niño entre, descanse y se auto-regule, para luego

salir y seguir con la rutina. Esto evitara los problemas típicos de la sobre carga sensorial:

llanto, pataletas, patadas, mordiscos, autoagresión, escapes, escondidas, etc.

El espacio de auto-regulación debe tener las siguientes características:

-Debe ser un espacio pequeño, como medida aproximada el doble o máximo el triple

del cuerpo del niño.

- Debe estar recubierto por un cobertor grueso, esto lo aísla del ruido ambiental y de la luz.

- Debe estar preferiblemente acolchado: con almohadas viejas, un cobertor viejo, una

colchoneta pequeña, etc.

-Debe tener adentro 2 tipos de juguetes:

- Juguetes que el niño pueda manipular para calmarse: pelotas que se puedan apretar,

plastidedos, juguetes de baño que sean apretables (sin pitos por supuesto) y juguetes

de goma que se puedan morder (uno solo de estos, no todos al mismo tiempo).  

- Juguetes pesados como peluches que se le han aumentado el peso rellenándolos con

saquitos de arena, medias rellenas de arena que simulan sacos de peso, carros

medianos o grandes que están más pesados con saquitos de arena en su interior, etc.  

Puede agregar el juguete favorito del niño. Evite juguetes pequeños que se pueda tragar

y evite juguetes de pilas con ruido y luces.

Los espacios de regulación pueden ser:
-Cajas de cartón muy grandes, un closet acondicionado, una carpa de juguete con un

cobertor encima, una mesa pequeña que se le ha colocado por encima un cobertor o

mantel que llegue al piso. 

 

Afine su ojo para que pueda predecir una sobre carga sensorial:

-Taparse los oídos.

-Agitación motriz progresiva (comenzar a inquietarse).

-Uso de los pies para descargar energía: patear las patas de las sillas o las mesas.

-Morder más de lo usual los lápices o morder y chupar la camisa. Morder y chupar son

estrategias del cerebro para calmarse. Los adultos mastican chicle o fuman.

-Signos faciales de estrés: ceño fruncido, labios apretados, mandíbula tensa, hombros elevados.

-Taparse los ojos con las manos.

-Mirada perdida.

-Algunos niños comienzan a respirar más pesadamente y hasta aumentan la sudoración

del cuerpo.

-Signos de llanto en camino.

 

Importante:

El espacio de autorregulación no debe ser manejado como una estrategia de castigo o

darle una carga negativa, cuide su discurso:

Abuso Verbal:

-“Estas insoportable, anda y metete en la casita”.

-“Ya te estas poniendo intenso, anda y guárdate un rato”.

Lo correcto:

-“Creo que necesitamos un descanso, quieres descansar 5 minutos en la

cueva/castillo/escondite?”

-“Juan, como estas?, necesitas un descanso?, que tal 5 minutos en la cueva?”

 

Preguntas frecuentes:

-Qué hacer si el niño no quiere salir del espacio de autorregulación?

-Puede ser que el ambiente está demasiado sobrecargado por regla general, el maestro o la madre debe hacer un scaneo del ambiente y retirar los estímulos no necesarios, reducir la carga de ruido, luz, etc.

-Si el niño asiste a terapia, esto ayudara que los periodos de reorganización sean cada

vez más cortos, si el niño está iniciando terapia tomara un poco de tiempo. Si el niño no

recibe terapia, esto ayudara al principio, pero no a mediano plazo, esto no sustituye la

intervención terapéutica.

-Si en un día particular el niño no quiere salir, y no es lo usual en él, piense en malestar

físico, si no durmió bien, si tiene malestar o dolor, si tienes días sin ir al baño, etc.

Especialmente en los niños con autismo no verbales.

-Cuánto tiempo?

-Entre 5 a 10 minutos.

-Cuantas veces al dia?

     Teóricamente depende de las necesidades del niño y de las características del ambiente.

Sin embargo, un cerebro típico necesita un momento de autorregulación a media mañana y/o

después de una actividad muy demandante. Identifique clases particulares que al niño le cuestan

más (música o educación física) y ofrezca un periodo de recuperación después de esta actividad

en particular. En casa, es totalmente a demanda del niño.

     Es frecuente que los niños con desordenes sensoriales tengan muchos problemas en

la rutina de la mañana: levantarse, vestirse, desayunar y salir de casa ya es agotador para

ellos (y sus padres). En este caso, ofrecer el periodo de autorregulación al inicio de la jornada

escolar es muy beneficioso. De igual manera al llegar a casa, luego de una larga jornada escolar.

     Es importante que las madres miren el ambiente o la actividad a la que el niño va a estar

expuesto y predecir cuanto tiempo podrán estar ahí, que es lo justo pedirle al niño que haga,

llevarlo a un lugar tranquilo por unos minutos para que se reorganice (el baño es perfecto

para esto), pero sobre todo no sobrecargarlo.

     Todos necesitamos momentos de autorregulación, los niños con desorden sensorial,

más aún. Se necesita ser un poco más sensible a como el niño se siente, preguntarle,

aunque no pueda contestar, a veces con una mirada lo dicen todo. La buena noticia es

que con el tiempo mejoran, a medida que crecen se vuelven más capaces de funcionar

en ambientes variables, especialmente si reciben intervención especializada.

 

T.O Adriana Ramirez.

Centro Para E NeuroDesarrollo del Niño Venezolano.

Ideas para casitas con manteles: http://blog.brightsettings.com/16-diy-table-playhouses/

Ideas para casitas con cajas de carton: http://ingeni4ndo.blogspot.com/2014/07/como-hacer-juguetes-de-carton-facil-y.html